Descripción
Un espíritu riguroso y crítico lleva a Embel Belandria (Trujillo, estado Trujillo, Venezuela, 1973) por el empeño permanente en su formación como artista, lo que se evidencia en las acreditaciones académicas obtenidas: Técnico Medio en Artes Visuales: mención dibujo y pintura (Escuela de Artes Visuales «Cristóbal Rojas» Distrito Federal, Caracas, 2000–2004), Licenciado en Artes Plásticas, mención pintura (Universidad Nacional Experimental de las Artes «Armando Reverón», Distrito Federal, Caracas, 2005-2011), Magister en Artes, mención artes plásticas (Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Distrito Capital, Caracas, 2014-2018), y actualmente un doctorado en arte latinoamericano por esa última casa de estudios, lo que constituyen pruebas de su constancia y determinación. De allí que en su libro, 227 y 1 aforismos sobre el arte, se detecte el interés del creador en la teorización y ese debate útil a la hora de rearmar la conciencia adquirida no solo desde la práctica artística, sino junto al pensamiento estético que le acompaña.De manera que, el conjunto de sentencias breves, elocuentes y sencillas con las que Embel Belandria nos interpela puede ser visto como la necesaria pausa en el camino con el objeto de rea- firmar criterio, abordar desde cierta retórica la palabra orientadora dirigida a los que se inician en el campo del arte y a aquellos investigadores que quieren compartir con él un destino común desde la afirmación devenida en doctrina y moralidad. Resumir la propia experiencia creadora le permite, entonces, expresar su pensamiento, reorganizar la ejecución de su propia obra plástica, traducir de- terminadas emociones y sentimientos relacionados con saberes propios del campo desde el que actúa, para construir un imaginario que refiere, también, a esa huella que quiere sembrar en el uni- verso que le tocó vivir.Al recurrir al aforismo como género cultivado, Embel Belandria busca como objetivo la verdad, pero no una verdad absoluta (alguna de ellas verdades innegables), sino aquella que viene de las propias indagaciones, y porque no, sensibilidades, subjetividades, conductas y comportamientos que le permiten transmitir, también, un sentimiento ético, asumir la tarea de aleccionar o aconsejar de manera concisa, didáctica, ágil y crítica y, de este modo, dar a conocer un principio como «pensamiento definitivo», de manera concreta, coherente y directa, teniendo en cuenta a un lector con el que quiere establecer procesos de comunicación, relaciones de mediación.Entonces, cumplir con ciertas y determinada necesidades expresivas recurriendo a la palabra, al pensamiento necesario, de manera que puedan ser entendidas como respaldo de su actuación, su experiencia vital, activó en Embel Belandria esa función poética inscrita en el género aforismo; y ello debido a la definición de su quehacer, el interés en ponerlo en circulación, develar las claves que conforman la práctica de su oficio y su relación con el otro, desde la complicidad, la identificación o la afinidad, para entonces cumplir con el objetivo de seguir construyendo mundo, legándonos una realidad concreta nacida de su espíritu.





Valoraciones
No hay valoraciones aún.