Descripción
Cuando la gente me habla de sus problemas personales, estoy convencido de que están más heridos y dolidos por su propia ira y por su mentalidad negativa hacia el suceso que me están relatando que por lo que consideran que es la causa de sus problemas. A pesar de ello, procuro guardar silencio hasta que he oído toda su historia antes de intentar darles algún consejo.Muchas veces percibo un profundo poso de tristeza e insatisfacción y advierto que anhelan que alguien piense que son víctimas de una serie de circunstancias desafortunadas y de la influencia de una serie de personas irracionales. Muchasveces tratan de encontrar a alguien que pueda comprender, alimentar y aceptar sus puntos de vista y sus circunstancias. Es posible que muchos de los amigos y de los seres queridos con los que hablan sientan una inclinación natural hacia ellos y se muestren siempre de acuerdo con su versión de los hechos. Por desgracia, la lealtad y la amistad que buscan esas personas parecen mermar su propia sensatez y afectar a sus amigos, que se ven envueltos emocionalmente en una muestra de compasión que a menudo carece de toda sabiduría. Acaban compartiendo la ira y el resentimiento, agravando así la dificultad del problema.





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