Descripción
Como hijos de la Madre Tierra, los seres humanos no somos muy distintos de una flor en su estructura básica o esencia. Sin embargo, se nos ha procurado una complejidad especial que a la postre nos ha servido para instalarnos en la cúspide de todo. Y estar al mando nos hace responsables de lo bueno y lo malo que suceda a plantas, animales y personas. En una palabra: nuestras decisiones, más que afectar «a todos», afectan «a todo».En Pétalos de plomo hay muchos interrogantes íntimamente ligados a esas decisiones que tenemos que tomar, y a veces nos llegan a perturbar, impidiéndonos florecer con plenitud. En esta época en que la información es abrumadora y damos por sentada casi cualquier cosa a golpe de clic, se hace perentorio para el poeta rescatar la pregunta, el carácter inquisitivo también con uno mismo, la duda y la curiosidad como armas de superación, justicia y futuro.Pétalos de plomo hace, asimismo, un recorrido por el ser humano de hoy y una reflexión sobre su «lozanía» individual y colectiva. El ser humano que se debate entre lo genuino y las apariencias que pretenden acapararlo todo, el que domina las artes y las ciencias como nunca antes y sin embargo se marchita con frecuencia en estaciones en que no corresponde, el que todavía no sabe gestionar su imperfección.





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