Descripción
Desde los tiempos antiguos, tuvieron su primer contacto. Los ojos esmeralda tenían la vista puesta en el universo, mientras los ojos grisáceos no le perdían por ningún segundo. No era amor, ni mucho menos, era odio lo que reflejaban aquellos iris a tal grado que sintió el brillo aparecer al atravesar su cuerpo con la primera arma que tuvo en manos. Por supuesto, era de esperar que aquellas esmeraldas no se quedarían impunes, no, buscarían hasta el fin del mundo de ser necesario.Y su palabra así se hizo.





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