Descripción
Con esta publicación, que recoge obras de autores cubanos menores de 35 años residentes en la Isla, se pretende presentar una muestra de lo que los integrantes de las generaciones más jóvenes de Cuba están creando, en estos inicios del siglo XXI, en la narrativa, en una de las expresiones del arte visual —la fotografía— y en poesía experimental, la cual, en algunas de las obras incluidas, confluye con lo visual.
A través de sendos concursos se seleccionaron estas obras y en losrespectivos fallos se recogen los valores y cualidades que los jurados apreciaron en las mismas. Así, en el relato “Nuestro hombre en la gloria”, de Michel Encinosa Fú, destaca la atmósfera que refleja distintos aspectos de la realidad cubana. La obra “Canción de cuna para un elefante”, de Yanet Fernández Labrada, logra concentrar su historia en dos protagonistas de fuerza, en un ambiente convincente. Por su parte, la prosa de “Sweet Habana”, de Orlando Luis Pardo Lazo, trasmite la añoranza y la desesperación de unos personajes durante su travesía a través de la ciudad de La Habana.En el caso de los poemas experimentales, Edwin Reyes sobresale por una escritura de la aridez, donde se resuelve el drama del lenguaje ante el espacio; así, los ambientes que construye con residuales del dolor se convierten en firmes crónicas de los espacios interiores. En “Efímero alucinógeno”, de Lázaro E. Herrera Bermúdez, se anuncia una condensación del sentimiento popular en exacta expresión estética, donde la poesía visual alcanza una estancia de lucidez y compromiso. En los poemas de Javier Marimón Miyares, lo experimentalhay que captarlo en cierta tensión del lenguaje, en las constantes situaciones de riesgo, en las transgresiones que dañan el soporte convirtiéndose en intensidad.La obra fotográfica de Pedro Juan Abreu invita a reflexionar sobre temas candentes de la sociedad cubana, conectando diversos referentes de la cultura y de la historia del arte misma. La propuesta de Yosvany Deyá se remite a las tradiciones más prístinas de la fotografía de los años 70 y 80, desdeñando los avances técnicos que acosan a la fotografía a color en nuestros tiempos. La “Marcha frente a la Oficina de Intereses de los Estados Unidos”, de Vladimir Romero Sánchez, por su parte, respeta el legado de aquellos fotógrafos que documentaron los primeros años de la Revolución desde lo mejor de la estética cartier-bressoniana y de la fotografía documental cubana, pero ofreciendo no ya una imagen épica como la de Corrales, sino más intimista y por eso más contemporánea.Este libro es uno de los resultados de la labor de apoyo a la creación contemporánea e innovadora en Cuba que la cooperación cultural de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) mantuvo durante el año 2004 y que tiene el propósito de continuar en el futuro.





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