Descripción
El insaciable afán de novedades que caracteriza a nuestro tiempo, donde la noticia reemplaza al conocimiento, propició que mi amigo Miguel y yo charlásemos sobre la inteligencia artificial, de la que se habla de continuo con un sentimiento cercano a la fe y sobre la que algunos piensan que superará con creces al ser humano. Acabamos tratando un tema muy grato a los humanistas del Renacimiento: la dignidad humana. ¿En qué reside? Esa era la cuestión. Querido amigo: –le espeté– pienso que la dignidad humada radica en que el hombre es imagen de Dios.






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