Descripción
«Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado», proclamabaen su fuero íntimo el protagonista de El viejo y el mar, la breve novela que –casi– logró redimir a Hemingway de sus desgarros finales._x000D_
En Gente en transición, esta divisa cobra prodigiosa vida de nuevo, constituye un denominador común que vertebra y funde los relatos, a través de una mirada a la par irónica y sombría, mordaz y a un tiempo nostálgica, humorística, solemne. Los relatos tienen como telón de fondo la dictadura, la transición y la posdictadura._x000D_
La cualidad evocadora de la prosa de este libro redunda en una visión nada complaciente de ese periodo, por completo ajena al victimismo o a una épica poco creíble a la que ese mismo intervalo_x000D_
histórico ha dado pie._x000D_
¿Será entonces la crónica de una derrota? No lo creo. Pienso que es más bien a la inversa. Porque un individuo puede ser destruido por su propia experiencia histórica, arrasado por los ejércitos_x000D_
adversarios que, cuál tsunami imprevisto, lo arrastran con sus escombros, pero no por ello es aniquilado en su valía última,_x000D_
en cierto temple que pervive, en su propia nostalgia indemne, y en sus sueños pendientes._x000D_
Los personajes de estos relatos rescatan o intentan rescatar en su peripecia vital, en la leve historia intramuros, esa dignidad_x000D_
residual, a la que nos refiere con aparente soltura y una destreza oculta el autor, en cada uno de los textos incluidos en este volumen._x000D_
Jaime Collyer





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