Descripción
Hace casi dos mil años, cuando Japón todavía no era un país, se creía en el alma de las palabras, el kotodama, que les confería un poder mágico o espiritual. El Kotodama es el hilo conductor de este ensayo ilustrado por el autor con «estampas japonesas» literarias, donde chamanas, sacerdotisas miko, narradoras orales kataribe, damas de compañía nyobo —como Sei Shonagon, Izumi Shikibu, Murasaki Shikibu y la dama Sarashina, entre otras—, que junto con las vendedoras de canciones y sonrisas asobi y kugutsu, las cantantes de vestido blanco shirabyoshi y las monjas budistas itinerantes goze y bikuni, son las protagonistas y sus voces resuenan en estas páginas. A lo largo del libro, se entrelaza la historia del Japón clásico con mitos, creencias, religión, la vida social y los comportamientos sexuales. Un contexto en el cual las voces femeninas ejercerán su función de innovadoras en la cultura del Período Heian. Unas, desde la penumbra de sus habitaciones en los palacios y hermosas villas de la capital Heian-kyo, serán las artífices de la evolución de la oralidad a la literatura. De sus pinceles surgirán las grandiosas obras narrativas del Japón clásico. Otras serán fieles a la oralidad y la lírica, y lejos de la hedonista corte Heian ejercerán en los márgenes de los ríos y encrucijadas de los caminos. Por ello su legado ha sido frecuentemente relegado o repudiado por el academicismo, principalmente debido al desprecio hacia sus creadoras, quienes habían optado por ser libres, incluso sexualmente. A todas ellas, este libro les rinde un merecido homenaje. El profundo conocimiento y pasión del autor por la temática abordada se reconoce en cada referencia y capítulo, y los guiños a lo ya mencionado o por mencionar, le dan cohesión y mayor interés a la lectura.





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