Descripción
Es muy gratificante dedicar nuestros años de juventud con pasión, fuerza y vigor, y estar dispuestos a llevar las buenas nuevas del evangelio. Todo ese esfuerzo no será en vano, y nuestro Dios lo recompensará. Pero lo mejor que nos puede suceder, es ser usados hasta desgastarnos: eso es un privilegio. Al paso de los años, nuestro deber es transmitir esa pasión y ese gozo del servicio al Señor a las siguientes generaciones.Espero que estas líneas puedan ayudar y motivar, conociendo el poder de Dios: lo que hizo, lo está haciendo y lo seguirá haciendo hasta su venida. Él es el mismo ayer y hoy. Dios tiene un plan eterno para ti, porque «todas las promesas de Dios son en Él “Sí”, y en Él “Amén”, por medio de nosotros, para la gloria de Dios» (2 Corintios 1:20).





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